PRODUCTOS Y SERVICIOS

En función del nivel de desarrollo de la industria y de la normativa de cada país, se va ampliando paulatinamente esta oferta, con el uso de tarjetas de crédito para insumos, alargamiento de los plazos de los préstamos, e incorporando otros instrumentos como el leasing financiero, o el factoring. Una experiencia muy interesante que se está produciendo en varios países de América Latina, es el establecimiento de esquemas de financiación basados en los encadenamientos productivos o cadenas de valor, normalmente en el sector agrícola. En el mismo sentido incide la aplicación del ya mencionado factoring en el ámbito agrario de países con un sistema financiero poco desarrollado y que utilizan este producto para dar financiación a pequeños productores que proveen a empresas reconocidas, como está ocurriendo en algún país de Asia Central.

Las microfinanzas islámicas están dando sus primeros pasos y conocen una demanda creciente. La oferta se concentra en un grupo reducido de países, sobre todo en Indonesia, Bangladesh y Pakistán donde se encuentra el 80% de esta oferta, siendo las ONG las que principalmente plantean este tipo de productos. Las entidades ofrecen productos de crédito, ahorro y seguro que respetan los principios financieros de la ley islámica.

Es de esperar que los instrumentos de financiación se amplíen en un futuro próximo a un ritmo acorde con el del desarrollo de la industria y de la legislación. Este proceso afectaría tanto a los que ya están en algunos países, como el leasing o el factoring, como a otros que ya son habituales en sistemas financieros más desarrollados, como son el renting o el confirming.

En el lado del pasivo los productos son los habituales de cuentas a la vista, ahorro a plazo y depósitos a término. En este ámbito lo destacable no está siendo la ampliación de la gama, como que cada vez existan más entidades con posibilidad e interés en captar los recursos de las personas de bajos ingresos, con las repercusiones que esto tiene de introducción al sistema de flujos financieros y de incentivo a la bancarización.

Los servicios están avanzando con más lentitud, salvo el relativo a las remesas de los emigrantes, que está conociendo un crecimiento considerable en lo que respecta a su canalización a través de entidades financieras reguladas y supervisadas, donde la experiencia de América Latina es un buen ejemplo. El beneficio fundamental que se deriva de ofrecer este servicio además del posible abaratamiento del coste estriba en que se facilita que parte de estos recursos financieros permanezcan en el sistema y fomenten la bancarización y la disponibilidad de crédito en las comunidades origen de los emigrantes.

Servicios tales como el pago domiciliado de servicios públicos y otros, parece que está costando que se popularicen a pesar del fuerte interés que tienen para entidades financieras de países como España por su capacidad de fidelizar clientes, y de la comodidad que puede reportar a los usuarios.