Fondo Esperanza SpA

La presidenta de Chile entrega a Fondo Esperanza el “Premio Inclusión Financiera 2016” por su apoyo al emprendimiento de reclusos y de personas sin hogar

Entrega  a Fondo Esperanza del Premio Inclusión Financiera

El galardón reconoce el trabajo que Fondo Esperanza realiza  apoyando a sectores especialmente vulnerables, como reclusos o personas que viven en la calle, para que inicien un emprendimiento que les brinde la oportunidad de contar con un ingreso económico y una segunda oportunidad para ellos y sus familias. Para lograrlo, la entidad les entrega microcréditos, capacitación y redes de apoyo en el grupo de emprendimiento que formen.

El programa “Segmentos Excluidos” ha obtenido el 3° lugar del Premio de Educación Financiera 2016, en la categoría “Aporte de Inclusión Financiera”, que otorga la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF) y la Universidad de Chile, por tratarse de “un destacado e innovador proyecto que busca fortalecer la confianza entre la institución de desarrollo social y sus emprendedores”.

Este premio promueve la educación e inclusión financiera en el país y la importancia de la  educación financiera y económica. “Tenemos diferentes iniciativas públicas y privadas destacadas que están haciendo un esfuerzo conjunto en el sentido de fomentar la inclusión. Proyectos que son un ejemplo y que buscan informar y educar sobre este tema, como la de Fondo Esperanza con su servicio de microfinanciamiento integral en cárceles.”, ha señalado la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, en la entrega del premio.

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“Segmentos Excluidos ejemplifica la misión que tiene Fondo Esperanza de llegar a los grupos vulnerables que no tienen acceso a oportunidades en la banca formal, mejorando su calidad de vida, la de sus familias y comunidades. Para optar al galardón, Fondo Esperanza presentó un vídeo testimonial de uno de los participantes del programa “Segmentos Excluidos”, donde el emprendedor Roberto Rosas, interno del penal de Osorno que realiza artesanía y muebles en madera, narraba la importancia de este apoyo para él, su familia y sus compañeros. “Mi calidad de vida ha mejorado sustentablemente gracias a Fondo Esperanza. Mantengo a mi familia y tengo la esperanza de tener un pequeño negocio cuando salga de la cárcel . Mis compañeros de prisión y yo estamos surgiendo y demostrando que sí se puede salir adelante”, explica.

El programa comenzó en 2013 en la cárcel de Osorno cuando 17 reclusos aceptaron el reto de formar un grupo de emprendimiento y confiar en sus habilidades manuales para emprender. Fue para ellos la posibilidad de cambiar su futuro, de contribuir al desarrollo económico de sus familias y demostrar que, pese a estar cumpliendo una condena, podían salir adelante. Fondo Esperanza les apoyó con la metodología que une microcréditos, capacitación y redes de apoyo.

La motivación de los emprendedores y los buenos resultados han permitido ampliar el proyecto a los centros penitenciarios de Puente Alto (con dos bancos comunales), Colina y Limache. Además, en 2015 se formó un banco comunal en Santiago que ayuda a personas que viven en la calle.

Para Mario Pavón, gerente general de Fondo Esperanza, “este reconocimiento nos impulsa a seguir trabajando y confiando en las personas que han sido excluidas del sistema financiero. El servicio de Fondo Esperanza a estos grupos no sólo permite que desarrollen un emprendimiento, sino que otorga herramientas para su futura reinserción social”.

“Estamos generando apoyo y segundas oportunidades, promoviendo de forma real la reinserción social. Este premio nos permitirá seguir mejorando y ampliando nuestra red de intervención, ya que existen muchos potenciales emprendedores privados de libertad y en situación de calle que nos necesitan”, ha señalado Verónica Toro, Encargada de Bancos Comunales de la entidad.

Para Scarlett Sandoval, Asesora del Banco Comunal “Unión, Esfuerzo y Trabajo” de Osorno, el proyecto es un desafío laboral y personal: “Es un gran reto porque el espacio físico donde se desarrolla es diferente, no es igual al de los bancos comunales, donde los emprendedores no tienen restricciones. En lo personal es un compartir y ayudar en la rehabilitación para que se sientan parte de la sociedad”.